Cándido Reguera Díaz

El diputado lanzaroteño del Partido Popular en el Congreso, Cándido Reguera Díaz, ha renunciado a su escaño porque entiende que su actual responsabilidad como alcalde de Arrecife requiere todo su tiempo político. Han sido diez años de tarea parlamentaria en la Cámara Baja de las Cortes Generales, a lo largo de los cuales ha tenido la oportunidad de ejercer tareas de apoyo al gobierno de Aznar y labores de oposición al ejecutivo de Zapatero. En ambas circunstancias, Cándido Reguera ha desempeñado su trabajo con rigor y honestidad, y eso, en los tiempos que corren, tiene un valor inmenso en un representante público.

Es cierta la anécdota que cuenta sobre la cochinilla. El portavoz socialista en materia de Presupuestos en el Congreso de los Diputados, Francisco Fernández Marugán, le comentó de improviso en uno de los pasillos del hemiciclo el año pasado que "este año hay dinero para la cochinilla", lo que es todo un logro en boca de un diputado de Ciudad Real. El caso es que Cándido siempre ha afrontado el asunto del Centro de Transformación de la Cochinilla de Mala como una cuestión propia de I+D+i, pero por desgracia en las instituciones lanzaroteñas esta materia ha disfrutado de poco recorrido.

A pesar de diferencias ideológicas que nos colocan a uno en las antípodas políticas del otro, reconozco que Cándido Reguera ha sido un buen diputado en sus diez años en el Congreso. Deja muchos amigos en el grupo del PP y en otros grupos parlamentarios, y siempre intentó el diálogo y el consenso con sus adversarios políticos antes que la mera confrontación partidaria. Si, creo que Cándido ha sido un buen diputado que no ha defraudado a sus electores.