Desvergüenza

En un ejercicio de cinismo que parece una continuación del brutal ataque a la Fundación César Manrique, pero en esta ocasión sin vídeo, Inés Rojas se ha lanzado a la ofensiva contra Fernando Prats, encabezando la postura de la franquicia de ATI en Lanzarote.

Es una agresión condenada al fracaso. Podrá ocupar más o menos minutos en informativos o tertulias, más o menos páginas en la prensa, pero está predestinada, de antemano, a naufragar. Y lo está por una razón muy sencilla: porque los que utilizan recursos de una institución pública para agresiones de este tipo no tienen ninguna, ninguna, credibilidad.

La historia y los hechos están ahí, demasiado cercanos como para confundir a la ciudadanía con este tipo de maniobras: Inés Rojas se hartó, con su mejor sonrisa, de explicar urbi et orbi en su ronda de contactos, de mayo y junio del pasado año, que el PTE estaba listo para aprobar. Eso sí, aclaró hasta la saciedad que había que incluir las ocurrencias de sus alcaldes. Pues bien, todavía la isla de Lanzarote continúa esperando.

Ahora, después de ocho meses, Inés Rojas encuentra la justificación para tanto retraso en un informe pedido a la carta, opinable y cuanto menos cuestionable. Y es cuestionable porque lo redacta una empresa (Gesplan) del Gobierno de Canarias que, cosas de la vida, dirige su mismo partido (CC). Y, curiosamente, ese Gobierno es el que decidió archivar el expediente por marisqueo ilegal a Marcos Páez. Y, curiosamente, es el mismo Gobierno que todavía no ha puesto ninguna denuncia contra los hoteles ilegales que ha denunciado el Cabildo. Eso es actuar con cinismo.

Y es una actitud doblemente cínica porque se apoya en un Juan Pedro Hernández que tiene el triste el honor de ser uno de los dos alcaldes de Lanzarote que ha sufrido el que los tribunales le hayan declarado nula una licencia por ir contra la Moratoria y que en este momento, en otro proceso, está acusado por la Fiscalía de prevaricación urbanística.

A Inés Rojas le ayuda en su empeño Mario Pérez. Mario, aunque preferiría que los demás lo olvidáramos, hasta hace bien poco se daba la mano, el brazo, el codo y lo que se terciara, con uno de los alcaldes que atesora mayor número de irregularidades urbanísticas en Lanzarote, el mayor delincuente medioambiental de Lanzarote, José Francisco Reyes. JFR era su hombre en Yaiza. Yaiza era un bastión de Coalición Canaria. Mario desearía obviar este hecho, pero es demasiado reciente la implicación de Coalición Canaria en la auténtica orgía de licencias y despropósitos urbanísticos que se han sucedido en Playa Blanca. Por cierto, por si alguien lo olvidaba, José Francisco Reyes también está acusado por la Fiscalía de un delito de prevaricación urbanística.

Ahora, Mario Pérez e Inés Rojas se lanzan a un burdo ataque contra Fernando Prats hablando de falsas reclamaciones de honorarios, acusando de inciertas deficiencias técnicas y de trabajo inconcluso a un profesional que, harto de que lo ningunearan y se inventaran mil excusa para no aprobar el PTE, decidió presentar su dimisión. Toda una cortina de humo para ocultar que lo que menos les importa es eliminar del mercado unas 38.000 camas turísticas. De eso no hablan. Sobre el bloqueo al PTE mientras Dimas era presidente, mientras Mario Pérez fue presidente accidental y consejero de Política Territorial, mientras María José Docal fue presidenta, y en el tiempo en el que ha gobernado Inés Rojas, de eso ni una palabra. Sólo el silencio, para que nadie recuerde que no han movido un dedo por desclasificar suelo urbanizable.

Muchos hemos callado mucho a lo largo de esta Legislatura. Tengo que reconocer que, de manera equivocada, en algunos momentos pensamos que transigiendo un poco por aquí, esperando un poco por allá, lograríamos que primase la sensatez, que el bien público, el de todos, prevaleciera como criterio general. Vano intento.

Los medianeros de los señores del suelo tienen bien clara su misión: frenar las políticas de contención y abrir la espita de un nuevo proceso colonizador de suelo, bajo el disfraz de oferta de ocio complementario. Una, con la sonrisa postiza, y el otro, con voz ensayada de hombre de estado, no pueden disimular sus verdaderas intenciones. No lo pueden remediar, ven cualquier llano y piensan que es un solar.