Estado policial

Ya se sabe como son los almuerzos de navidad. Que si el aperitivo, que si el vino blanco para los mariscos y el tinto para la carne, que si el cava para los brindis y... los discursos.

Y así pasa lo que pasa. Pasa que a Mario Rodríguez, presidente de la Confederación de Empresarios, se le ocurre decir que en Canarias vivimos en un estado policial. Que esto de que la Fiscalía Anticorrupción haga su trabajo los tiene a todos en una especie de sinvivir.

Preocupado. Me quedo enormemente preocupado. Preocupado por dos cosas: la una, que sea cierto eso de que estamos en un estado policial, y la otra, cómo diablos no me he enterado hasta el momento.

Nada, que comienzo las llamadas. Primero, a un amigo taxista: oyes, ¿tú te sientes vigilado?, ¿temes hablar por la emisora?, me preguntó si había bebido. Sigo con la camarera que me salva a primera hora con un expreso bien cargado: ¿sientes algún tipo de temor cuando hablas por el movil?, hasta que le pongan videocámara no, que ella es muy particular y el novio no lo entiende todo. Lo intento con el dueño del super: ¿tú tienes problemas con el dinero negro?, que no, que lo que está es negro con el dinero. Sólo me queda preguntarle a la cajera del banco, a la eventual que le quedan dos meses de contrato: ¿cuánta RIC has dotado este año?,  que para dotes está ella, que de momento no sabe donde poner la lista de bodas.

No sé. Puede que a los que le pregunto sean una panda de inconscientes y, al igual que yo, no han caído en que los chicos de Anticorrupción le puedan estar vigilando. Sin embargo, me va pareciendo que la inmensa mayoría no tiene sospecha alguna de sentirse investigado.

Claro que, a lo mejor, Mario Rodríguez confunde la parte con el todo. Puede que le preocupe que se investigue a algunos conocidos, a unos pocos, esos próximos a los centros de poder, que manejan RIC y fondos europeos, que deciden cómo se ruedan las líneas en los planes generales y conocen lo que va a publicar el boletín por adelantado,

Volvemos al principio. A los discursos tras el aperitivo, los vinos y el cava. Don Mario, eso no es un estado policial, eso es el estado de derecho y su respuesta a fenómenos de corrupción generalizada.