Los Blackwater de JFR

Blackwater era un ejército de mercenarios que obtuvo jugosos contratos de la Administración Bush para masacrar iraquíes, torturarlos, desplazarlos de sus zonas habituales de residencia y para sembrar el terror en un país invadido ilegalmente con el concurso feliz y servil del PP de Aznar. Ahora, Blackwater ha cambiado de nombre, pero continúan siendo un temible ejército de sicarios al servicio de quien quiera contratarlos.

 

El conocido e imputado empresario lanzaroteño JFR dispone de un Blackwater particular: el grupo periodístico Lancelot, el semanario y la televisión local, que con los hermanos Coll al frente cumple, de sobras, los deseos de JFR, esto es, agredir al PSOE y a sus actuales dirigentes sin límites morales o estéticos. JFR da la orden y Jorge y Antonio Coll obedecen, cuales rottweiler bien entrenados, y se tiran al cuello de todo lo que huela a socialista, ya sea su secretario general, Carlos Espino, la anterior presidenta del Cabildo, Manuela Armas, o cualquier otro miembro del partido señalado por el dedo acusador de JFR.

 

¿Las armas de los Blackwater de JFR? Básicamente, el ejercicio de un periodismo sucio, bastardo, de cloaca, un periodismo que degenera la profesión y que lo convierte en el oficio más nauseabundo del mundo. Los mercenarios mediáticos de JFR, bajo el mando de Jorge y Antonio, tergiversan, manipulan, mienten y ofenden a diario, ya sea en el surrealista Café de Periodistas (“Aguachirri de Culichichis”, en feliz definición de un político del PP local), o en el anónimo “Trasmallo”, desde donde se jalea y se felicita a los dirigentes de CC y PP que pactan los gobiernos de las instituciones democráticas con individuos cuya praxis política diaria es el delito. Ya sabes, órdenes de JFR.

 

Jorge y Antonio no dudan en poner sus medios de comunicación y a su cohorte de legionarios mediáticos a trabajar contra el PSOE: para Lancelot, versión papel o digital TV, los acuerdos del PP o de CC con los imputados del PIL son pecata minuta. No es destacable que el juez hable de asociación ilícita, de sobornos, de cohechos o de tráficos de influencias. Para los hermanos Coll, remedo cutre de los míticos Dalton, lo importante es desprestigiar a Carlos Espino y a la dirección actual del PSOE lanzaroteño. Antonio y Jorge lo tienen claro: los “pequeños detallitos” por los que han imputado a medio PIL, a buena parte del PNL y a un tercio de CC, se asemejan al “papelito”, la famosa teoría según la cual las sentencias contra los hoteles ilegales propiedad de su jefe JFR se deben a la falta de un documentito urbanístico de nada. Y así van. 23 sentencias a favor del Cabildo y de la legalidad vigente, para desesperación de los atribulados Coll y de su poderoso patrón.

 

La cacería de los Coll contra el PSOE durará el tiempo que ordene JFR. Por el momento, el “filántropo” empresario ha colocado a dos de sus peones principales al frente del Cabildo de Lanzarote y del Ayuntamiento de Arrecife. Pedro Sanginés y Cándido Reguera, que han accedido a la presidencia cabildicia y a la alcaldía capitalina porque así lo ha ordenado JFR, pronto deberán pasar por caja y abrir la mano, fundamentalmente en cuestiones urbanísticas, de concesión de licencias y de cesiones a intereses particulares. Dimas, desde su suite presidencial en Tahiche, continuará moviendo hilos en las instituciones públicas. Los Coll seguirán rindiendo pleitesía a JFR y lo calificarán de visionario hacedor del bien para Lanzarote, salvando el pequeño inconveniente de que prácticamente todo lo que toca lo convierte en oscuro objeto de presunta ilegalidad, y el PP, el PIL, el sector cementero de CC y el PNL permanecerán a la escucha y con cobertura del móvil las 24 horas del día, por si a JFR se le ocurre requerir sus servicios en momentos intempestivos. Y cada jornada, todos los días a la misma hora, los Coll y su bizarra tropa sicaria continuarán haciendo de su particular periodismo el oficio más sucio del mundo.

 

P.D. Como ejemplo de esto último, el “Aguachirri de Culichichis” que siguió a la rueda de prensa donde el PSOE clarificó su posición sobre los Centros Turísticos. De destacado tertuliano me aseguran que actuó ese día el actual presidente del Cabildo, autocalificado en el pleno de la moción de censura de todos contra los socialistas como “el nuevo cantinero del chiringuito”. Se limitó a atacar a Carlos Espino y a reírle las gracias al resto de los Blackwater presentes en el estudio. Ni una palabra del futuro del Cabildo. Hizo su trabajo, al fin y al cabo, pues si JFR tiene en nómina a Dimas Martín, nada impide que también mantenga a su servicio a Sanginés, y a Astrid, y a Cándido. Con el mismo convenio laboral que a los Coll.