El blog de Ariagona González

Ariagona González

Es tan ensordecedor el griterío que llega desde la bancada que ocupan la derecha y la ultraderecha en el Congreso de los Diputados, que no es de extrañar que algunas personas no sepan que el pasado 18 de marzo se aprobó la ley que despenaliza y regula la eutanasia en España. Con una amplia mayoría de 198 votos a favor, el Gobierno de coalición ha sacado adelante una de las grandes promesas adquiridas por Pedro Sánchez y el PSOE durante la campaña electoral.
 

Ariagona González

En el Congreso de los Diputados acabamos de tomar en consideración la Ley Zerolo, una norma que pretende erradicar la discriminación y avanzar hacia una igualdad real. La Ley Zerolo, o Ley para la Igualdad de Trato y No Discriminación, pretende consolidar legislativamente la igualdad y establecer nuevas garantías para su disfrute en nuestro país.

Ariagona González

¿Qué pensaría de nuestro país y de sus conciudadanos una persona que se despertara de repente después de haber estado dormida durante los últimos cuarenta años? Al rato de ver los noticiarios en las teles y de leer titulares en la prensa, es muy probable que creyese que España se ha convertido en uno de los países peores y más conflictivos del mundo, pero nada más lejos de la realidad.

Ariagona González

Nuestro país ya cuenta con nueva Ley de Educación, una ley para el siglo XXI que sustituye a la anterior, aprobada en solitario por el PP y que pretendía mantenernos anclados en el pasado. La LOMLOE, que así se llama, es la octava ley educativa de la democracia y nace con la vocación de durar en el tiempo, a pesar del ruidoso recibimiento que está teniendo por parte de los partidos políticos de derechas y ultraderecha, así como de las patronales de la educación concertada y la diferenciada.

 

Las mujeres están desempeñando un papel protagonista en defensa de la salud pública y para salvar vidas en estos tiempos tan difíciles de lucha contra la Covid-19. Lo hacen junto a muchísimos hombres, es verdad, pero en estos terrenos creo que las mujeres siempre hemos demostrado que solemos estar un paso por delante.

Lo leí en alguna parte hace tiempo: la política implica el poder de conducir, la ciencia de organizar y el arte de prever. Y yo además incluiría una cuarta premisa: la capacidad de dialogar, consensuar y acordar. Es esta última exigencia la que marca la distancia entre los sistemas autoritarios y dictatoriales y nuestro modelo democrático.

Después de la travesía por el desierto que supuso la dictadura para el ejercicio del periodismo, la Constitución de 1978 trajo a España la libertad de expresión y el derecho a la información.  Durante unos años, nos sentimos abrigados por la convicción de que cuanto nos llegaba a través de los medios había dejado de ser propaganda manipuladora al servicio de los poderes del Estado y su nuevo objetivo enfocaba a la triada formar, informar y entretener.

Llevamos días enfrascados en la polémica sobre el pin parental, una suerte de botón virtual que apaga la pantalla educativa cada vez que los padres y las madres deciden que el contenido de la materia a impartir en el aula no es de su gusto.

Al margen de lo distópico del término, -¿imaginan a una legión de menores recibiendo las clases en línea desde sus dormitorios, sin necesitar quitarse el pijama, dar un paso o relacionarse con otros?- la respuesta que me parece más adecuada de las cientos que ha generado esta exigencia de los de VOX es la reducción al absurdo.