Derecho a réplica

Una vez más, el alcalde de Tías ha hecho gala de la animadversión que siente hacia mi persona cuando ejerzo, como parte de la oposición y en concreto del Partido Socialista, mi función fiscalizadora de sus gestiones.

Tristemente, ya no me sorprenden los ataques personales de quien ostenta la representación de todos y cada uno de los vecinos y vecinas del municipio de Tías. Ya no me sorprende la inquina que siente hacia quienes hablamos en nombre del Psoe, ni sus descalificativos a nivel personal ni sus lecciones de economía ni sus esfuerzos por convertir en argumentos las faltas de respeto.

Son varias las ocasiones en las que el Sr. Alcalde me dedica gloriosas escenas en el salón de Plenos del Ayuntamiento. Recuerdo con cariño ese “¡Que conste en acta su falta de respeto!” cuando usé “traérsela al pairo” como expresión coloquial para darle a entender que el asunto que se debatía no les importaba lo más mínimo… El Señor Alcalde pretendía dar a entender, posiblemente más por ignorancia (como sinónimo de desconocimiento) que por maldad, que estaba usando una expresión chabacana, fuera de lugar y mostrando poco o ningún respeto a la Corporación.

También me gusta recordar ese momento en el que me dedicó varios minutos de improperios en los que me acusaba de usar con frecuencia la mala fe, a la par que me calificaba de temeraria y deshonesta. ¿Recuerda que por dos veces pedí el uso de la palabra para defenderme de sus acusaciones y usted me lo negó? Esta es su forma de proceder y así consta en acta y por escrito.

Parece ser que el Sr. Alcalde, aprovechando el ejercicio de las facultades que como tal la ley le otorga, considera que en las sesiones plenarias, el cierre de intervenciones sin derecho a réplica es el mejor momento para faltar el respeto a quienes le señalan como responsable último de lo que sucede en el Ayuntamiento y sus consecuencias.

Si como parte del grupo socialista le tengo que decir: “Usted no dice los hechos conforme a la realidad, por no decir que miente”, tal y como hice en el pleno de hoy, debo decirlo. Y si no es así, estoy faltando a la verdad o contándola a medias, exíjame que rectifique pero no utilice el insulto, las faltas de respeto y la mofa como argumento.

No tengo el gusto de conocerle a nivel personal; mi tarea en política, que no es poca, se limita a fiscalizar su gestión y a requerirle como responsable de la institución que representa que actúe. Defiendo los intereses del municipio de la forma que estimamos conveniente, por considerarla la mejor para el interés general. Mi tarea no es calificarlo o descalificarlo públicamente a nivel personal, como sí ha hecho usted y alguna persona más de su equipo hacia otro de mis compañeros.

En ningún momento pondré en duda sus bondades a nivel personal, aunque como gestor político a mi entender no esté a la altura. Seguro que para sus allegados usted será tan buena persona como yo para los míos. Una lástima que a mí me haya demostrado todo lo contrario, cuando de forma reiterada y pública, pleno sí y pleno también, arremete, sin ningún tipo de argumento ni fundamento, contra mi persona y negándome el derecho a réplica.

Faltándome el respeto, se lo está faltando de manera indirecta a quienes decidieron que les representara y a toda la Corporación.