El PSOE de Lanzarote ha denunciado que el gobierno presidido por Oswaldo Betancort y con Marciano Acuña al frente del área de Bienestar Social tenía conocimiento de una situación especialmente grave en la residencia Amavir Tías, donde convivían personas mayores con residentes que presentaban problemáticas ajenas al perfil propio de un centro geriátrico, entre ellas adicciones y trastornos de salud mental, sin que conste la atención, supervisión o evaluación periódica por parte de los servicios sanitarios y asistenciales correspondientes que estos casos requieren.
La portavoz del Grupo Socialista en el Cabildo, Ariagona González, ha advertido de que esta realidad era conocida por la administración insular y, aun así, no se adoptaron las medidas necesarias para proteger adecuadamente a los mayores residentes ni para garantizar que el centro respondiera al perfil asistencial para el que está concebido.
“Estamos hablando de personas mayores en situación de dependencia que merecen vivir en un entorno seguro, estable y adaptado a sus necesidades. No es admisible que el Cabildo conociera que en ese mismo espacio había residentes con problemáticas complejas, como adicciones o trastornos mentales, sin atención adecuada, y mirara hacia otro lado”, señaló González.
Según denuncia el PSOE, en el centro coexistían perfiles que requerían una intervención específica y una atención profesional ajena al ámbito de una residencia geriátrica ordinaria. Lejos de tratarse de situaciones puntuales o desconocidas, esa realidad había sido detectada y generaba preocupación en el propio funcionamiento del recurso.
En ese contexto, incluso se habría llegado a plantear la posibilidad de apartar del centro a aquellas personas que incumplían de forma reiterada las normas internas, ante la imposibilidad de encajar determinados comportamientos dentro de la convivencia diaria del recurso. Entre esos casos figuraría al menos un residente con problemas de adicción, una circunstancia que, a juicio del PSOE, evidencia hasta qué punto la situación era conocida y no respondía al perfil adecuado para una residencia de mayores.
“Lo más grave es que no estamos ante un problema sobrevenido ni ante una circunstancia desconocida. Oswaldo Betancort y Marciano Acuña no pueden alegar ignorancia, porque el Cabildo sabía que había perfiles incompatibles con la naturaleza de este recurso y sabía también que no estaban siendo atendidos desde los servicios correspondientes. Y, pese a ello, no actuó con la diligencia que exigía una situación así”, añadió Ariagona González.
Por ello, Ariagona González ha exigido al Cabildo, y en particular al presidente insular y al consejero responsable del área, que expliquen desde cuándo tenían constancia de esta situación, qué decisiones adoptaron o dejaron de adoptar y por qué se permitió mantener en Amavir Tías una realidad que no se correspondía con el carácter geriátrico del recurso.
“Los mayores de Lanzarote y sus familias no merecen excusas ni silencios. Merecen una gestión responsable, vigilancia real sobre lo que ocurre en los centros y decisiones firmes cuando se detectan situaciones incompatibles con una atención digna”, concluyó.